Hijos / Hijas de Perú

La alegría de la libertad


19 de Octubre de 2015 - Abel Gilvonio Foto - La alegría de la libertad

Ayer recibí la noticia de la salida de Peter en el trabajo. Como siempre ha sucedido, quería contarles a los que estaban a mi costado la alegría que sentía, pero como siempre, tuve que contener la felicidad. Sabía que no comprenderían, seguro me preguntarían ¿cómo puedes alegrarte si es un “terrorista”?, nuevamente guarde silencio.

Pero a pesar del silencio cotidiano de nuestras vidas, sí estoy alegre porque Peter sale de la Base Naval del Callao - un penal militar - que ha tenido presos civiles en el Perú. Podemos discutir si por la “seguridad nacional” tomaron esa decisión los gobernantes, pero lo real es que Peter estuvo en esa cárcel, la cual fue una cárcel tumba, por el régimen carcelario que llevaron nuestros familiares en ese lugar. Jamás fui a la base, pero he visitado a mis familiares en muchos penales en la época más dura de la dictadura fujimorista. Seguro no podré expresar todo lo sucedido porque es muy difícil describirlo, pero lo real es que aunque uno trata de olvidar, siempre vienen a la memoria los duros recuerdos de las visitas; los insultos, los maltratos, el infame locutorio y el odio en los rostros de los carceleros cuando te abrían el pabellón para ver a tu familia. Es verdad, todo está guardado en la memoria. 

Y sí estoy alegre, porque Peter está libre de la Base luego de 25 años. Sale con su pena cumplida y sin haber pedido jamás amnistías ni indultos como lo han propuesto otros actores del tiempo de la violencia. Sale asumiendo la responsabilidad de sus actos en el llamado Mega juicio y cumpliendo con su condena. Sale pidiendo perdón pero no como un derrotado, sino como alguien que luego de 25 años en la base sabe que lo ocurrido en el Perú fue una tragedia y que no debe volver a repetirse. 

Personalmente sé que no tenemos que pedir perdón a nadie porque como hijxs no somos culpables de nada, pero el estigma es real y nos abraza. A pesar de esto seguiremos dando batallas personales y colectivas para reclamar el derecho de nuestros familiares a su libertad; no solo de los barrotes sino del estigma que ellos cargan y que en muchos casos les hace difícil incorporarse a la sociedad. 

En estos momentos los medios levantan imágenes de Peter el sanguinario, intentando ubicarlo en un presente inexistente, manipulando y aprovechando la memoria frágil de nuestra sociedad, cuando en la realidad todos sabemos que el MRTA no existe, desapareció el 22 de abril de 1997. 

Y sí estoy alegre, porque a diferencia de años atrás, ahora existen voces que ponen al estado de derecho y la democracia como un valor central. Saben que la salida de cualquier preso es parte de la democracia. Eso es importante porque uno no se siente solo, sentimos que hay una generación que entiende que no se trata de justificar sino asumir en su real magnitud lo sucedido en el Perú. De mi parte seguiré luchando contra toda impunidad, por justica y paz que son las banderas centrales del colectivo Hijos de Perú. 

Y como ayer esperamos a que salga Peter y anteayer nos alegramos ante la salida de Américo, Nancy, Lori y los demás presos; nosotros vamos a esperar a todos y todas, porque sabemos que aún quedan en la base Víctor, Miguel y en otros penales Lucero, Gladis, Milagros, Jaime y otros. A ellos y ellas los seguimos esperando con la alegría y esperanza de que podemos reconciliarnos con nosotros y con el Perú.

 

 

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