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Hijxs de Perú, en actividad por lxs desaparecidxs


1 de Noviembre de 2015 - Hij@s de Perú Foto - Hijxs de Perú, en actividad por lxs desaparecidxs

Hijxs de Perú estuvo presente en la actividad por lxs desaparecidxs, reclamandole al estado por los cuerpos de sus familiares ejecutados en pampa de "Los Molinos". Hace 10 años exhumaron los cuerpos de aquella fosa común. No había ningún interés de devolver los cuerpos a los familiares. La razón era más bien para dar cuenta de los comuneros desaparecidos, porque hay una investigación en la fiscalía por esas desapariciones. Para ese juicio, era necesario saber quienes yacían en la fosa común, comprobar su identidad. Sin embargo, aquellos del MRTA no tenían importancia, ni sus comunidades, ni sus familias que no pudieron enterrarlos, ni sus hijxs que viven con la incertidumbre, la sospecha, cierta esperanza necia o quizás ilusión cansada.

Las desapariciones también son un no-saber, pero no desde la ignorancia, sino desde la incertidumbre, la producción intencionada de una falta de certezas. No de cualquier certeza, sino de aquella sobre la vida y la muerte.

Las desapariciones también implican hechos interminables, no es un evento finito, es un no-saber que se prolonga en el tiempo, que sigue ocurriendo y permanece. Una permanente ausencia cargada de incertidumbre.

Los desaparecidos habitan un limbo, en el que no están ni vivos ni muertos, en el que no están: “se dice que le mataron”, “se nos ha negado el cuerpo”, “no lo pudimos enterrar”, “yo solo quiero saber”, son expresiones comunes de familiares ante hechos que no tienen mayor explicación.

El Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, CVR, presentado al país el 2003 nos informó de 8558 desaparecidos. Diez años después, las cifras del Estado, a través del Ministerio Público nos dicen que son 15731.

En el caso de los Molinos, allí en Abril de 1989 los militares desaparecieron a miembros de la comunidad, potenciales testigos, potenciales sospechosos, potenciales algo… quizás solo por si acaso, “rastrillaje” le dicen –la cosa es que nunca se supo más de ellxs… Por qué? Tampoco se sabe. El caso sigue lentamente como muchos casos en los juzgados, interminables… pocos pueden dar razón de cómo va. Hace mucho que ni en las noticias aparece.

Desaparecieron también los cuerpos de aquellos que militaban en el MRTA, de ellos tampoco se sabe bien cómo murieron, un enfrentamiento dicen unos, emboscada aseguran otros… asesinatos extrajudiciales o muertos en combate. Se dice que los cuerpos están enterrados en una fosa común, eso dicen que sí se sabe, de eso hay registros. Pero antes de enterrarlos les quitaron las ropas, de eso hay fotos. A la fosa común le pasaron una aplanadora después y hasta cemento, de eso hay relatos… dicen que para que luego no les puedan identificar, pero no se sabe.

¿Dónde están? ¿Qué pasó con ellxs? Son preguntas que nos atañen a todxs porque tanto las desapariciones en la población de no-militantes y militantes como los asesinatos extrajudiciales que se convierten en desapariciones, tienen en común producir esa suerte de limbo donde las categorías del lenguaje se quiebran frente a lo inombrable. Y porque tienen impactos comunes, impactos que trascienden a lxs familiares, que alzanzan finalmente a la sociedad. Como nos hace ver Ximena Antillón[1], las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzadas, son formas de control social, que operan a través del miedo, la impotencia y la paralización como individuos y como parte de una sociedad. Somos hoy una sociedad marcada por estos hechos, vivimos marcados por la desconfianza y la amenaza, limitando nuestra posibilidad de construir proyectos colectivos, sobre todo aquellos que buscan una transformación social.

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[1]Antillón Najlis, Ximena (2008) La Desaparición forzada de Rosendo Radilla en Atoyac de Álvarez, Guerrero, México.

 

 

 

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