Hijos / Hijas de Perú

Crónica de un Encuentro Anunciado (1)


9 de Diciembre de 2010 - Rafael Foto - Crónica de un Encuentro Anunciado (1)

Llegué a Méjico el mismo miércoles en que iniciaba el encuentro. Fueron más de 24 horas sin dormir, con algunos pestañazos como decimos en mi provincia latinoamericana, Perú, pues entre las muchas cosas que me faltaban hacer y el no poder dormir durante los vuelos, dormir no fue una posibilidad. Me habían dicho que me estaría esperando un compañero en el aeropuerto, por lo que mi imaginación echó a andar y me figuraba diversas formas de cómo sería este compañero y como haría para reconocerlo, aunque claro estaba totalmente condicionado por todo lo que uno ve en los aeropuertos, los eternos carteles con el nombre de la persona que se busca. Sin embargo, mi encuentro no tuvo nada de lo típico ni nada de lo extravagante, los dos nos dimos cuenta que éramos dos personas que andaban buscando a alguien y nos preguntamos si tu eres tal. Seguimos juntos al estacionamiento en búsqueda de su carro con el que nos transportaríamos hacia el Centro Cultural Tatlelolco.

Desde ya la sensación de inmensidad atrapaba todo, las calles, las avenidas, la cantidad de gente y de transportes, un peruano sólo sabe de combis, micros y taxis, el tren eléctrico es aún un sueño; habría de a pocos ir conociendo el trole, el metro, las diversas líneas de buses. Durante el camino, nada corto por cierto, fuimos conversando sobre todo de Méjico, yo trataba de contrastar todo lo que sabía, de la historia, de la música, de las novelas, del chavo y de las eternas marías, y por supuesto en contraparte me preguntaban a mí al respecto de Laura Bozzo; por lo menos los dos teníamos algo producido en nuestros países por lo cual no sentirnos muy alegres. Por supuesto hij@s y el encuentro fueron parte importante de la charla.

Las ansias y el nerviosismo me embargaban, las ganas de toparme con otr@s hij@s, de saberme en un espacio donde nuestras historias sin saberlas estaban conectadas, que ni el tiempo ni el lugar, distintos en su gran mayoría, eran obstáculos para reconocer en el otro y la otra a un herman@, un compañer@ de luchas, de penas y alegrías, alguien con quien reafirmas que las luchas por Memoria, Verdad y Justica son tan tangibles, como el dolor, la alegría y el orgullo que nos producen nuestras historias.

La entrada al centro realmente no la esperaba. Era uno de los más esperados, mi visa había costado mucho no sólo a mí, por los muchos días seguidos que pasé en la embajada mejicana esperando que me la dieran, sino porque en el DF las encargadas de gestionar los permisos también pasaron muchos días en estos correteos, y a medida que fueron llegando l@s hij@s, en esta confraternidad casi instantánea, se iba compartiendo todas las preocupaciones típicas, imagino esto pues no he sido aún parte de la organización de un evento de esa magnitud, una de ellas era yo, mi visa y mi vuelo que fue postergado unas cuantas veces.

Al ser ya conocido por lo menos de nombre hubo muchos saludos muy efusivos sobre todo con las que trabajaron por mi visa aunque por supuesto la alegría era compartida se había logrado que participara un hijo de Perú. Esos momentos iniciales, previos a la apertura del evento, estuvieron cargados de emociones, por un lado una ansiedad por aprender, por poder recoger toda la experiencia de los hij@s que ya llevan tiempo trabajando en sus respectivos países, escuchar, dialogar, poner en común y aprender de nuestras semejanzas y diferencias, era cada vez más una necesidad; por otro lado un poco melancólico por haber sido el único Hij@ de Perú que lograra llegar, por diversos motivos la compañera que iba a asistir conmigo no pudo viajar.

No recuerdo si fue unos minutos antes o ni bien llegué al centro cuando me indicaron que la apertura del evento, luego de las palabras iniciales a cargo de los Hij@s Méjico, sería la presentación de cada organización en la que hablaríamos de nuestras historias, de las desapariciones, de la impunidad, en general del trabajo de cada uno de nosotros y del contexto en el que cada una venía trabajando. Demás está decir que mis nervios iban en aumento con la cuenta regresiva, sería la primera vez que hablaría frente a tantas personas, sin embargo no era exactamente eso lo que me ocasionaba el hormigueo estomacal. Era más bien el hecho de contarle a los otr@s hij@s nuestras historias, poner en común todo un proceso que hasta ese momento había sido un poco más “independiente”, si bien es cierto que el enterarnos de la existencia de otros hij@s del continente fue la motivación para decidirnos a forjar una organización propia a la vez de decidir llamarnos Hij@s de Perú.

Ya en el estrado era increíble escuchar cómo a pesar de ser de distintos países, de provenir de culturas diferentes, de tener nuestros propios matices, nuestros procesos se parecían tanto, nuestras vivencias, sentimientos, emociones y luchas estaban conectadas. Se podía ir vislumbrando un encuentro en el que desde esas experiencias semejantes iríamos articulándonos para gritarle a todo represor/a ¡NUNCA MÁS! No obstante, este sentimiento no era nuevo. Unos meses antes, junto a una compañera que había conocido de Hij@s de Argentina, había elaborado una propuesta de encuentro internacional, algunos objetivos, fundamentados en la necesidad de conocernos e iniciar un proceso de articulación de nuestras luchas. Vaya sorpresa que me di cuando al enviar esta compañera la propuesta a algunos hij@s, est@s responden que ya se venía trabajando en un encuentro así y envían la propuesta e invitación, eran como podía esperarse muy similares, salvo que mucho mejor elaborada.

De vuelta al encuentro, la intensidad del mismo crecía, al ser el único de HIJ@S de Perú, no podía participar de todas las actividades, por lo que participé de lleno en todas las reuniones internas que llevarían a la conformación de la Red de H.I.J.O.S. Latinoamérica. Abarcaríamos diversos temas, desde cómo nos habíamos articulado, cómo trabajamos memoria, verdad y justicia, los casos que se llevan adelante, nuestra lucha cotidiana, nuestro sello personal, eso que nos hace ser HIJ@S, hasta cómo trabajaríamos en red mas allá de listas de correos o suscribir los comunicados que cada organización elaborara. Así iniciaban 4 días de inmensa labor, de reencontrarnos con nuestro pasado de otra forma, colectiva como es HIJ@S, pero esta vez el colectivo lo formábamos hijos e hijas de todos lados, de todas partes. Compañeros a los que nos une no sólo el pasado sino la memoria, que aprendí que era un verbo, nuestras luchas y esas fuerzas interminables para construir sociedades con Memoria, Justicia y Verdad.

Rafael Salgado Olivera

 

 

blog comments powered by Disqus