Hijos / Hijas de Perú

De nuestros silencios y otros demonios: diálogo entre dos memorias del conflicto peruano


25 de Enero de 2013 - Rafael Salgado - Goya Wilson Foto - De nuestros silencios y otros demonios: diálogo entre dos memorias del conflicto peruano

...terminaron los días en que olvidaba,
el tiempo de recordar acaba de empezar
Pulp Fiction (1994)

Este año 2013 se cumplen 10 años de la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), instancia creada por el Estado peruano para esclarecer, los casi veinte años de conflicto armado interno que afrontó el país. En dicho informe se incluyó también el caso de Rafael Salgado Castilla, quien fue asesinado el 17 de abril de 1993 en la DIRCOTE(1). Este año también se cumplen 20 años de este asesinato y aún hoy su historia como tantas otras continúan ocultas, estigmatizadas, tergiversadas, inmersas en miles de otras historias que la verdad oficial se ha encargado de silenciar impidiéndonos la posibilidad de elaborar nuestro pasado individual y colectivamente, una tarea que como nación aún tenemos postergada.

Durante muchos años a pesar de saber lo que había sucedido con mi padre, si alguien me preguntaba sobre él, yo decía que había muerto en un accidente de tránsito en su moto. Era solo a aquellxs en lxs que sentía confianza y como un acto de demostración de mi mayor amistad que les contaba la historia, creo que nunca nadie notó que era una demostración de profunda amistad. No recuerdo bien como fue, o prefiero olvidar, pero cerca de 10 años más tarde reencontré algunxs compañerxs de mi padre y se inició en mí un proceso en el que la necesidad de contar esa historia se vino haciendo más fuerte. Fue en ese contexto, post-CVR, post-dictadura, pero con muchas secuelas del conflicto armado, en el que obtuve una beca para estudiar en Cuba, y me fui portando mi historia, mi memoria, mis olvidos, y además una gran necesidad de contar, de ser escuchado, de no seguir sintiéndome obligado a callar.

Mi historia es otra, yo nunca sentí ese deseo intenso de contar, mis padres se fueron de Perú en los 90s, poco antes de la historia que cuenta Rafael sobre su papá, y viviendo fuera lo que yo aprendí desde muy chica era que de eso no se habla. De algún modo tenía la certeza de que toda aquella historia había quedado atrás en ese país que ya no sentía como mío, como enterrada debajo de tantos secretos mal guardados e historias inventadas que se convertían en realidad. Sin embargo, también cerca de 10 años más tarde, mis padres tuvieron que mudarse nuevamente a otro país. Para mí esta fue una primera señal, como en las historias de aparecidos, y al poco tiempo tendría una segunda señal, que fue el informe de la CVR. Ambas señales me empujaron a interesarme por otras historias, esas que no aparecen en ningún informe, fue donde empecé a notar que aquella historia no desparecería sin más, y que no era solo de mis padres sino también mía. En ese contexto ya por el 2005 es que yo llegue a Cuba a vivir por un par de años.

Y Cuba, para nosotrxs, era otro mundo, venía gente de toda América Latina, pero también venían peruanxs de diferentes lugares del país. Cada unx con sus historias y memorias, cada unx provenía de procesos distintos y estaban en un contexto distinto, lejos de esa verdad oficial y de todos los (h)usos que se le dan(2). Ahí se abrieron las puertas para elaborar y revalorar nuestra historia individual y colectiva. Es en ese marco en el que junto a otrxs HIJXS(3) construimos un espacio propio, participamos con otrxs en espacios conjuntos y también fuimos invitados a espacios similares de otrxs compañerxs para hablar y escuchar. Pero sobre todo para ir sintiendo que nuestras historias no eran tan distantes, que se interconectaban y que todas hacen parte del presente, que todas son parte nuestra.

Regresar a Perú no ha sido sencillo. Es más difícil conectarse con otrxs, y los espacios de intercambio aún existiendo están atravesados por la verdad oficial. Aquella que refuerza una construida figura del inocente como único sujeto capaz de hablar de los años de conflicto, se refuerza el estigma sobre toda historia que no concuerde con la narrativa oficial, legitimada por el Estado, las fuerzas armadas y los grupos de poder económico. Se refuerza la idea del dolor como único saldo de esa época, pero sobre todo se refuerza el silencio; un silencio que deja ocultas historias de dolor, pero también historias de lucha, experiencias de resistencia y movilización, e iniciativas de construcción de una nación distinta. Se guarda silencio por miedo (al estigma, a la represión, a quedar marginadx), se va creando una imposibilidad de hablar, y se reproduce la autocensura. Hay una especie de vigilancia compartida en la que todxs participamos y que deviene en esa sensación de que siempre hay que cuidarse de lo que se dice. Es muy fuerte como se siente el miedo, nos llega hasta lo más íntimo, y está tan esparcido y normalizado, que hay muchos secretos a voces, muchos secretos que sólo se dicen detrás, y muchos secretos que ni se mencionan pero que persisten agazapados, quizás hasta amenazantes. Todas esas cosas nos hacen pensar que quizás el conflicto aún no termina, sino que más bien ha tomado otras formas, definitivamente más sutiles pero no necesariamente menos devastadoras.

En este marco nuestras historias son de esas que quedaron silenciadas por muchos años aunque forman parte de la historia del país, lo quieran o no lo quieran quienes a través del miedo buscaron silenciarnos. Nuestra intención es contar nuestras historias, sabiendo que son sólo un retazo de una trama de historias más grande y más compleja, pero que visualizar su presencia es una forma de ir generando espacios donde podamos revalorar, re-construir nuestras historias y con ellas releer nuestro pasado. Lo hacemos como un acto de esperanza, y es por esto mismo que no proponemos un cierre, un final aceptable, o una lectura acabada del pasado ni su búsqueda, sino un inicio, una posibilidad de abrir el pensamiento y las visiones que tenemos sobre el pasado, generando la posibilidad de cuestionarlo, abriendo espacios de diálogo en los que a partir de reconocer nuestras historias, y los vínculos y choques entre ellas, podamos ir deconstruyendo esa verdad oficial, escudriñar en ella, cuestionar a quienes sirve y desarmarla de manera que sea posible construir una relectura del pasado que nos permita no solo entender nuestro presente (la memoria como presente del pasado) sino luchar por vivirlo diferente, más nuestro, donde podamos ir (re)pensando, y más aún, imaginando el país que queremos.

Rafael Salgado y Goya Wilson
Desde varios lados, Enero 2013

1. La Dirección Nacional contra el Terrorismo (DIRCOTE) fue creada en 1983 como una instancia de la Policía Nacional de Perú, especialmente encargada de enfrentar la subversión protagonizada por Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Tuvo a su cargo labores de represión e inteligencia además de constituirse como centro de detención y tortura cargando un lamentable historial de violaciones a los derechos humanos que en su mayoría permanecen en la impunidad.

2. "(H)usos de la memoria", es una expresión prestada de Anahí Durand (2005) 'Donde Habita el Olvido: los (H)usos de la Memoria y la Crisis del Movimiento Social en San Martín'. Se refiere a un doble acercamiento a las memorias, "desde la instrumentalidad concebida (usos) y los mecanismos (husos) desplegados para su legitimación y transmisión".

3. HIJXS de Peru es una organización que surge a finales del 2005, inspirados en los procesos de memoria y justicia impulsados por colectivos de hijxs en países como Argentina, Chile, y otros de América Latina. HIJXS de Perú inicialmente aglutinó a jóvenes que vivimos experiencias de represión estatal en la forma de desapariciones, asesinatos, torturas, exilios, y carcelerías de nuestrxs familiares por ser militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). Nacimos por tanto con una clara convicción de luchar contra toda impunidad y trabajar por la memoria histórica. Hoy, hacen parte de nuestro colectivo todxs aquellxs jóvenes que comparten nuestras luchas en la búsqueda de articular propuestas de memoria, verdad y justicia.

 

 

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